EL SENTIDO DEL HUMOR DE DIOS


 

Vale más habitar en país desierto
que con mujer pendenciera y colérica
Prov 21, 19

Mejor es habitar en un rincón del terrado
que con mujer pendenciera en una casa rica
Prov 21, 9


¿Es acasi posible leer estos pasajes de la Sagrada Escritura con gesto serio y mirada hierática? Más bien no. Ya se ve que uno es el tono con que se ha de recitar el célebre Escucha Israel, el Señor nuestro Dios es un solo Dios... y otro el tono con que se han de recitar estos dos versículos precedentes. Hay textos de la Sagrada Escritura que podrían inscribirse en mármol en grandes letras capitales, mientras que estos sobre la mujer parecen estar ideados como arma arrojadiza, más bien podríamos hablar de versículos arrojadizos.

Estos y otros textos de la Biblia nos dan a entender una característica divina: su sentido del humor, el sentido del humor de Dios. El libro de Jonás acaba con estas palabras de Dios: Tú te compadeces del ricino [un tipo de árbol], (...) )y Yo no habría de compadecerme de Nínive, la gran ciudad, donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su derecha y su izquierda, y numerosas bestias? (Jon 4, 10-11).
Como se ve es muy encomiable la preocupación de Dios por el ganado doméstico cuando están en juego ciento veintemil personas

El sentido del humor es una perfección, y Dios posee esa perfección. Dios posee todas aquellas perfecciones que no incluyen en sí mismas ningún carácter de limitación, y desde luego el sentido del humor no tiene ningún aspecto negativo que desdiga del Altísimo. Los dos versículos acerca de la mujer del Libro de Proverbios tienen un claro sentido humorístico y son Palabra de Dios. Esos dos versículos pueden parecer perfectamente prescindibles en la seriedad del texto sagrado, pero muy por el contrario ellos también forman parte de lo que El nos ha revelado acerca de sí mismo, quizá para que no nos olvidemos de esta faceta del sentido del humor de Dios.


A Dios le gusta jugar. Una vez un amigo mío sacerdote un poco gordito (y con cara de buena persona) me dijo completamente en serio y casi humillándose: perdona, es que como tengo muy pocas cualidades intelectuales y a veces parezco un poco herético en mi predicación. Yo como le conocía bien le contesté: no te preocupes, la misma Biblia a trozos a veces parece no muy ortodoxa. Dios, que es la fuente de la Ortodoxia, El que es la fidelidad perfecta a la verdad teológica, a veces le gusta jugar al escondite en la Sagrada Escritura. A veces parece que se desdice, a veces parece que se corrige, a ratos parece que se contradice: pero nunca lo hace. Nos da qué pensar, espolea nuestra inteligencia y dejándonos su Escrito nos deja bien claro que sabe que la humanidad no es imbécil. El -Dios- es perfectamente ortodoxo. y sin embargo en un lugar venga a decir a través de San Pablo que la fe sin obras es lo que salva, y en otro lugar venga a insistir a través de Santiago que la fe sin obras es una fe muerta.
Todo esto no son contradicciones, sino complejidades del laberinto divino que conforma Dios en su Gran Libro. Complejidades que no están exentas de un infinito sentido del humor. Las lecturas de libros de teología o, incluso, profanos que menos me gustan son aquellos en que el autor te explica las cosas como si fueras medio tonto. Dios desde luego como autor es un autor magistral, siempre supone tu inteligencia.

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